7 consejos para enseñar fútbol en el jardín de infantes
El jardín de infantes es una zona que muchos profesores de educación infantil sienten como territorio del diablo y donde muchos entrenadores sienten que necesitan mucho más entrenamiento. Este artículo comparte consejos prácticos para la enseñanza de fútbol en el jardín de infantes desde 7 perspectivas: "más centrado en el entrenador", "estímulo", "párate en la línea", "código de conducta", "contextualización", "tú eres el jefe" y "sentido del humor".
Dominando el jardín de infantes
Primero, admitámoslo: el jardín de infantes es un caso especial.
Es una zona que muchos profesores de educación infantil sienten como territorio del diablo, y un campo misterioso donde muchos entrenadores sienten que necesitan mucho más entrenamiento. Dolor de cabeza, confusión, frustración y falta total de satisfacción son las palabras más utilizadas para describir las clases de fútbol en el jardín de infantes.
Los niños del jardín de infantes son hiperactivos y no tienen conciencia de seguridad alguna. Les encanta jugar pero violan las reglas constantemente. Un segundo son angelitos y al siguiente están gritando y armando un escándalo. Están siempre listos para entrar en el modo de "hacer mil preguntas", y lo peor es que no tienes ni idea de lo que están pensando. ¡Cualquiera que tenga una hija pequeña conoce esa sensación!
A continuación, basándonos en nuestra experiencia de muchos años impartiendo clases en jardines de infantes de todo tipo y nivel, vamos a compartir algunos de nuestros consejos y experiencias.
Más centrado en el entrenador (COACH CENTERED)
Centrado en el entrenador no significa que el entrenador actúe de forma autoritaria haciendo lo que quiera, preocupándose solo por su propia diversión sin tener en cuenta los sentimientos de los niños. Significa que todas las instrucciones deben partir del objetivo del entrenador, y toda la organización debe disponerse según las consideraciones del entrenador.
Cada persona puede aprender fútbol de una manera diferente, pero en la etapa de la primera infancia, algunas reglas básicas y la disciplina son especialmente importantes. No quieres ver a los niños corriendo por todos lados o haciendo un escándalo, así que no intentes dar instrucciones que te hagan parecer muy simpático.
Instrucciones centradas en el jugador (PLAYER CENTERED) como "haced lo que queráis" o "llevad el balón a cualquier zona que os guste" te traerán desastres no menores que un tsunami (perdón, se me escapó la identidad). En cambio, instrucciones más concretas como "ahora intentad tocar el balón solo con el lateral del pie" o "mi balón toca la placa de rebote, no lo separéis del cuerpo", que plantean exigencias reales a los niños, te ayudarán paso a paso a captar su atención y a establecer un buen ambiente para toda la sesión.
¡Estímulo! Estímulo, ¡y más estímulo! (ENCOURAGEMENT)
En los niños del jardín de infantes, la atención involuntaria es dominante, mientras que la atención voluntaria está en fase de desarrollo.
Por ejemplo, si un niño pierde el interés en los bloques de construcción y quiere ir a jugar a las casitas con otros niños, una sola palabra de estímulo nuestra puede hacer que se quede en su "puesto" anterior. Ese es el poder del estímulo. Si durante los ejercicios en grupo antes de un partido los niños muestran falta de concentración, ¡tus palabras deben entrar en acción!
Pero ojo: más importante que tus palabras, tu observación y tu reacción deberían desempeñar un papel más relevante. "Estímulos constantes" sin criterio como "¡qué bien lo haces!" o "¡muy bien!" no logran activar su atención voluntaria de forma efectiva, y más bien hacen que pierdas "credibilidad" rápidamente ante los niños.
Observar en qué aspectos los niños lo hacen bien y en cuáles pueden mejorar hará que tus palabras de estímulo sean más específicas, y así el niño creerá que realmente lo estás animando, en vez de decir "bien" con la boca mientras tu cara grita "qué torpe eres".
Ejemplo incorrecto: "Muy bien tocando el balón con el lateral del pie" x n
Ejemplo correcto: "Muy bien tocando el balón con el lateral del pie, muy suave y cerquita de ti. Ahora intenta ver si puedes hacerlo un poco más rápido."
¡Párate en la línea! (STAND ON THE LINE)
Hablando de clases en el jardín de infantes, ¿quién no menciona la disciplina? Frente a niños corriendo enloquecidos por todo el campo con sus sonrisas naturalmente encantadoras, no sabes si dejarlos disfrutar o controlar la situación cuanto antes.
Cada clase, y cada parte de la clase, comienza con una reunión. Como dice el refrán, un buen comienzo es la mitad del éxito, y cómo hacer bien esta reunión también es todo un arte.
Las distintas líneas que se encuentran por todo el campo pueden ayudarte mucho: "Todos de pie sobre la línea blanca mirándome", "Todos sentados detrás de esta línea", "Nadie puede salir de esta zona de la línea blanca"… Esto evita el rígido grito de "¡todos a formar!" una y otra vez, y también evita que los niños se muevan detrás de ti causando caos constante. Además, establece las "reglas" desde el primer momento de la clase.
Código de conducta (CODE OF CONDUCT)
Hablando de reglas, personalmente creo que para las clases de cualquier grupo de edad, el entrenador debe, y solo necesita, establecer dos requisitos antes de la primera clase:
Cuando yo hablo, todos guardan silencio.
Todos deben pasarla bien.
Después, ve chocando palmas o puños con cada niño, lo segundo es mi favorito (porque creo que mola bastante, ¿no?). Si alguien está susurrando o haciendo ruido mientras hablas, simplemente pregúntale si acaso no hizo un trato contigo. El niño también sabrá que no cumplir lo que prometió no es algo bonito…
En cuanto a las pequeñas situaciones que surgen durante la clase, recomiendo una fórmula que debería resolver todos los problemas (a menos que tu clase sea aburridísima, en cuyo caso nadie te salva):
Pisad el balón con el pie.
Cuando todos estén en silencio, empezamos un nuevo juego.
¿Quién quiere jugar un partido?
¡Ve a probarlo ya!
Contextualización (CONDITION)
Los niños tienen una comprensión limitada de los juguetes y las reglas, y su memoria involuntaria es predominante. Por ejemplo, si les preguntas cómo es un reloj, quizás solo puedan responder con sonidos como "tic-tac". Pero si les das una guía más concreta y vívida, qué forma tiene la esfera, cuántos dedos tiene la mano y qué puede hacer cada uno, qué números hay en la esfera, entonces lo que el niño aprende y retiene será muy diferente.
Por eso, en nuestras clases, podemos integrar perfectamente contextos que resulten interesantes y familiares para los niños en la enseñanza del fútbol, haciéndoles más receptivos y facilitando que transformen el aprendizaje en memoria voluntaria. "Al pasar el balón, golpea la parte central" o "el balón es como la cabeza de una persona, cuando pasamos le damos en la nariz": ¿qué método de enseñanza funciona mejor?
Desde los pequeños detalles hasta la estructura de toda la clase, se pueden integrar contextos divertidos, incluso manteniéndolos durante toda la sesión.
Durante toda la clase, el entrenador y los niños pueden ser piratas: el campo de entrenamiento es la cubierta del barco, y salirse del área significa caer al mar y ser devorado por los tiburones. Toda la tripulación debe obedecer las órdenes del capitán (el entrenador); de lo contrario, ¡el capitán y el resto de la tripulación confiscarán tu tesoro (el balón)!
Durante toda la clase, todos pueden ser conductores de distintos vehículos, circulando por la gran autopista de circunvalación de la ciudad (el campo de entrenamiento). Si te metes en dirección contraria (fuera del campo), ¡el policía de tráfico (el entrenador) vendrá a llevarse tu vehículo (el balón)!
Los niños del jardín de infantes, en esta etapa, sienten un interés intenso por muchas cosas cotidianas y novedosas: transporte, vehículos, armas, profesiones, edificios, países, animales, cuentos de hadas, el océano, etc. Hay muchísimos contextos que podemos aprovechar. Una vez asistí a una clase de demostración para entrenadores con el tema de "Los tres cerditos". ¡Todos los entrenadores participantes se tumbaron en el suelo muertos de risa!
Tú eres el jefe (BE THE BOSS)
¡No caigas en la trampa de pensar que un buen educador infantil tiene que ser una niñera (definitivamente NO)!
Al ir al médico, todos conocemos el término "esclavo de la mascota". En el proceso de criar una mascota, poco a poco se invierte la jerarquía, y la mascota termina siendo el jefe de la relación. Esta situación no es nada rara en la educación infantil, e incluso es más grave.
Estos niños en edad preescolar, consentidos y mimados en exceso, creen que son los jefes en cualquier entorno. Ante la menor contrariedad, gritan, se enfurecen y explotan sin aviso.
Las estrategias mencionadas anteriormente, centrarse en el entrenador, pararse en la línea, establecer reglas, refuerzan la señal psicológica de que tú eres el jefe. Y en la contextualización, recuerda siempre que tú eres el capitán, el policía, el lobo feroz o el gran tiburón: eres quien establece las reglas, no un "esclavo de los niños" al que puedan dar órdenes a su antojo.
Otra manifestación de que tú eres el jefe es que, en todo momento, debes ser el único punto de atención de los niños. Imagina que eres una celebridad caminando por la calle (o mejor no imagines demasiado). Así que cuando hablas, los niños no deberían estar mirando a la maestra del jardín que está al lado, ni a las hormigas del suelo, y mucho menos a los padres que están detrás de la valla.
Si tu carisma no es suficiente, elige una buena posición. Haz que seas el único objeto en movimiento en el campo visual de los niños. Por supuesto, conceptos básicos como agacharte para estar a su nivel, evitar que los niños miren contra el sol y evitar que se sienten contra el viento ya deberías tenerlos claros.
Sentido del humor (BE FUNNY, PLEASE!!)
Imagina esta escena: tu hermosa novia camina hacia ti con un vestido blanco de ensueño…
No, espera. Lo que pasa es que en cuanto llegas al campo de entrenamiento, una horda de niños corre hacia ti, se abraza a tus piernas y grita tu nombre (confieso que me cuesta decidir cuál de las dos situaciones me atrae más). ¿Por qué algunos entrenadores son tan populares entre los niños, mientras que otros sienten que ir al jardín de infantes es un castigo?
Yo lo resumo en una sola palabra: ¡diversión!
¿No estábamos hablando del sentido del humor? Sí, pero no te apresures. La verdadera diversión proviene de muchos aspectos. Tu formación, talento, experiencia, manera de hablar, postura, actitud y muchas otras facetas necesitan una gran acumulación y maduración para poder desenvolverse con naturalidad. Cuando alcances ese punto, tu propia diversión podrá dominar toda la sesión con facilidad.
Pero para los que somos entrenadores jóvenes, antes de lograr que los niños se sientan atraídos por nuestra personalidad divertida, ¿por lo menos puedes ser gracioso? Es decir, no lo llamemos payasear, ¿te atreves a "traerlos al redil"?
Cuando les pidas a los niños que se quiten los relojes y accesorios por seguridad, ¿qué tal soltar un "¡entregad vuestras armas!"?
Siempre que tu humor no sea tan vulgar como los chistes malos, libérate con confianza y disfruta del proceso de estar con los niños. Confía en que, mientras les aportas cambios positivos, tú también darás un salto en tu capacidad pedagógica y en tu forma de entender la enseñanza.
Y, por cierto, ¿cómo podrías ser más gracioso que yo?