Un buen entrenador de cantera no es, ante todo, un experto en táctica, sino alguien que sabe comunicarse
Conor Murning, desarrollador de aprendizaje para entrenadores de la FA inglesa, habló en un episodio de podcast sobre un tema que muchos entrenadores pasan por alto: lo que te convierte en un buen entrenador no es cuánto sabes de táctica, sino si eres capaz de construir una relación con los jugadores, de adaptarte cuando algo falla en el entrenamiento, y de decir algo al final del partido que haga que el niño quiera volver la semana siguiente.
Puedes descargarte un plan de sesión de internet, pero no puedes descargarte la relación con los jugadores
Si le preguntas a un entrenador "¿cómo se prepara una buena sesión de entrenamiento?", la primera reacción de la mayoría es: diseñar un buen plan de sesión.
Y no están equivocados. Pero lo que Conor Murning quiere decir es otra cosa.
Murning es desarrollador de aprendizaje para entrenadores de la FA inglesa (The FA), y participa en el diseño de cursos y recursos de formación para entrenadores, desde el nivel de base hasta el alto rendimiento. Antes de eso, fue entrenador en las academias de cantera del Chelsea y del Fulham, y también dirigió en el ámbito universitario. En el podcast Coach Cast de la FA, habló sobre un tema concreto: qué es la "eficacia personal" (Personal Effectiveness) de un entrenador.
Su definición fue muy directa:
"La eficacia personal, en el fondo, se refiere a cómo nos presentamos ante los jugadores como entrenadores. No se trata solo de cuánto sabes de táctica y técnica, sino de si eres capaz de conectar con los jugadores, de comunicarte de forma efectiva con las personas que te rodean, y de gestionarte a ti mismo."
Esta frase suena a sentido común, pero piénsalo bien: ¿cuándo fue la última vez que reflexionaste seriamente sobre "cómo estoy actuando como persona en mi rol de entrenador"? La mayoría de los entrenadores dedican prácticamente todo su tiempo de aprendizaje a la táctica y la técnica, y muy pocos invierten el mismo esfuerzo en pensar sobre su forma de comunicarse, sobre su relación con los jugadores o sobre su gestión emocional.
Murning dijo una frase que me dejó una impresión profunda:
"En la era actual, la información es extremadamente accesible. Cualquiera puede descargarse un plan de sesión de internet, encontrar los puntos clave de técnica y táctica, e ir al campo a explicárselo a los jugadores. Pero que ese plan de sesión realmente llegue a los jugadores depende de tus cualidades personales."
Dicho de otro modo: lo más importante no es qué dice el plan de sesión, sino cómo tú, como persona, lo llevas a los jugadores.
Comunicar no es solo "hablar"
Murning dividió la comunicación en dos partes: hablar y escuchar. La mayoría de los entrenadores invierten una enorme cantidad de energía en "hablar" — cómo explicar, cómo demostrar, cómo dar feedback. Pero ¿y "escuchar"?
"Algo que a lo largo de mi carrera he ido considerando cada vez más importante es que la comunicación no se trata solo de lo que tú dices, sino también de si estás escuchando. Especialmente cuando estás con los jugadores, puedes obtener muchísima información simplemente escuchando con atención. Los jugadores jóvenes a veces te dicen lo que piensan con una honestidad total — siempre y cuando les hayas dado el espacio para hablar."
También mencionó una situación muy práctica: las conversaciones difíciles.
"Ya sea con jugadores, con padres o con compañeros de trabajo, siempre habrá conversaciones que no son fáciles de abordar. Mi consejo es que, antes de entrar en la conversación, pienses en lo que vas a decir, y que después de la conversación reflexiones sobre cómo fue. Así, la próxima vez que te encuentres en una situación similar, podrás manejarla mejor."
Este consejo suena sencillo, pero ¿cuántos entrenadores hacen un análisis serio de la conversación después de un conflicto con un padre? La mayoría, o se enfadan en silencio, o se desahogan con otros entrenadores. Muy pocos lo aprovechan como una oportunidad de aprendizaje.
Las relaciones no se construyen en un día
Murning entrena actualmente a un equipo de cantera Sub-10. Contó un detalle:
"Cuando los jugadores llegan, después de fichar hay unos 10 minutos antes de que salgan al campo a entrenar. En esos 10 minutos no hablo de fútbol. Les pregunto qué tal les fue en el colegio, qué están estudiando, si hacen algún otro deporte. Algunos niños se abren enseguida, otros necesitan que vayas construyendo esa relación de forma constante y con paciencia."
"Al principio de mi carrera como entrenador cometí un error: la primera vez que entrené a un grupo nuevo de jugadores, algunos niños no respondían mucho, y empecé a pensar '¿es que no le caigo bien?'. Pero en realidad, las relaciones necesitan tiempo. Aceptar que es un proceso es, en sí mismo, un paso muy importante."
También mencionó algo que creo que toca un punto sensible para muchos entrenadores:
"Los jugadores no te van a escuchar automáticamente solo porque sepas mucho de fútbol. Primero necesitan saber que te importan como personas, y solo entonces estarán dispuestos a escuchar lo que tengas que decir sobre técnica y táctica."
Esto no es ningún descubrimiento nuevo. Pero la próxima vez que entrenes, fíjate en algo: ¿has dedicado 2 minutos antes de empezar el entrenamiento a preguntarle a algún niño cómo le fue en aquel examen de matemáticas que mencionó la semana pasada? El poder de estos pequeños gestos es mayor de lo que imaginas. Los padres lo notan, y los niños también — porque has recordado un pequeño detalle sobre ellos, no solo su posición en el campo.
La habilidad más valiosa durante el entrenamiento: la capacidad de improvisar
Cuando le preguntaron a Murning "¿cuál es la habilidad más infravalorada de un entrenador?", su respuesta fue:
"La capacidad de reaccionar ante lo que tienes delante en tiempo real."
"Cuando observo a distintos entrenadores dirigir sesiones, me doy cuenta de que la mayoría tiene planes de sesión bastante buenos — porque hoy en día se puede encontrar muchísima información en internet. Pero la verdadera diferencia de capacidad aparece durante el entrenamiento. ¿Qué haces cuando el plan no coincide con la realidad? ¿Qué haces cuando los jugadores reaccionan de forma diferente a lo que esperabas? ¿Qué haces cuando vienen menos jugadores de los previstos?"
Esto es probablemente algo que cada entrenador afronta todas las semanas. Preparaste un entrenamiento para 14 jugadores y solo vinieron 10. Diseñaste un 5v5 y apareció uno más, quedando un número impar. El tiempo cambió de repente, el campo se cambió.
El consejo de Murning es muy práctico:
"No prepares un plan de sesión separado para cada posible escenario — nadie tiene ese tiempo. Pero cuando estés planificando, puedes pensar intencionadamente: ¿y si vienen 12? ¿Y si solo vienen 10? No hace falta que lo escribas, basta con repasarlo mentalmente."
"Otra forma de ajuste muy sencilla: cambiar el tamaño del espacio, cambiar las reglas, cambiar el número de jugadores. Si hay menos gente, reduce el espacio; si hay más, añade un jugador comodín por fuera. Estos ajustes se pueden hacer mientras los jugadores están jugando, sin necesidad de parar y volver a colocar los conos."
También fue honesto al decir:
"Cuando empecé como entrenador, mi confianza venía del plan de sesión — lo usaba como una manta de seguridad. Cuanto más detallado era el plan, más seguro me sentía. Pero después me di cuenta de que la verdadera capacidad de un entrenador no está en lo bien escrito que esté tu plan, sino en lo que eres capaz de hacer cuando el plan y la realidad no coinciden."
La reflexión no requiere mucho tiempo, pero sí hacerla de forma deliberada
Murning tiene un hábito muy bueno: de camino a casa en el coche, graba una nota de voz en el móvil con sus reflexiones sobre la sesión del día.
"Antes, durante el trayecto en coche a casa me pasaba todo el rato pensando en la sesión, y luego al llegar me sentaba a escribir la reflexión. Pero en realidad el tiempo de conducción es el mejor momento para reflexionar — conducir y grabar notas de voz al mismo tiempo, matas dos pájaros de un tiro."
Cuando reflexiona, se fija en tres dimensiones:
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La propia sesión de entrenamiento — ¿Cómo funcionó este ejercicio? ¿El tamaño del espacio era adecuado? ¿Hacía falta ajustar las reglas? ¿Qué cambiaría la próxima vez que lo use?
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Los jugadores — ¿Cómo reaccionaron hoy? ¿Quién estuvo especialmente involucrado? ¿Quién participó poco? ¿Cuál fue la razón?
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Su propio comportamiento — ¿Hoy me mantuve atrás observando y dejé que los jugadores jugaran solos, o me metí en medio del campo a intervenir? ¿Qué impacto tuvo mi comportamiento en los jugadores?
"No intentes reflexionar sobre todo — podrías pasarte toda la noche reflexionando sin que todo sea necesariamente útil. Si no sabes por dónde empezar, ponte un reto: después de cada entrenamiento, encuentra una cosa que quieras mantener la próxima vez, o una cosa que quieras cambiar. Solo una."
Si los niños se van sonriendo y quieren volver la semana que viene, has ganado
A lo largo de la entrevista, Murning repitió un mensaje una y otra vez: ser entrenador es difícil, y hay que reconocer que es difícil.
"La temporada es larga, y cuando hace mal tiempo se hace aún más dura. Si además tienes un trabajo a tiempo completo y una familia, equilibrar todo eso no es nada fácil."
"Mi consejo es que te reserves deliberadamente tiempo para no pensar en fútbol. Planifica conscientemente algunas actividades durante la semana que disfrutes y que no tengan nada que ver con el fútbol."
"El rol de entrenador a veces puede hacerte sentir solo. Habrá momentos de dudas, momentos en los que sientas el síndrome del impostor. Cuando empecé a trabajar en una academia profesional de cantera, tuve esos momentos de '¿de verdad estoy preparado para esto?'."
"Mi consejo para los entrenadores es: cuando tengas esas preocupaciones, habla con alguien. Hablar con personas fuera del mundo del fútbol te dará una perspectiva nueva; hablar con colegas del gremio te hará descubrir que todos sienten lo mismo."
Al final dijo algo que creo que sirve perfectamente como cierre de este artículo:
"No importa a qué nivel entrenes: si tus jugadores han tenido una buena experiencia, se van sonriendo y quieren volver la semana que viene — para mí, eso es una victoria."
Una victoria no es solo ganar un partido. El éxito no es solo diseñar un plan de sesión perfecto. Que los niños se vayan sonriendo y quieran volver la semana que viene.
Ese es el verdadero propósito de ser entrenador.
Este artículo está basado en la entrevista del podcast Coach Cast de la FA inglesa. Conor Murning es desarrollador de aprendizaje para entrenadores de la FA inglesa y fue entrenador en las academias de cantera del Chelsea y del Fulham.