¿Cómo afecta el comportamiento del entrenador a la creatividad del jugador?

Filosofía DGC10 min de lectura

Para desarrollar la creatividad, los jugadores deben participar en entrenamientos abiertos y basados en el juego desde una edad temprana, en lugar de centrarse en ejercicios aislados de "fundamentos" y ejercicios técnicos. La investigación muestra que cuantas más reglas se adquieren durante el proceso de aprendizaje, peor es el rendimiento bajo presión.

Introducción

La creatividad, en esencia, es la diversidad de "soluciones de rendimiento" que un atleta o un equipo puede proponer durante la competición. En otras palabras, cuando se enfrenta al mismo problema de rendimiento (opciones de ataque, opciones defensivas, opciones técnicas, opciones tácticas…), es la capacidad de generar múltiples soluciones razonables en un tiempo limitado, y ejecutarlas eficazmente.

Los atletas y equipos altamente creativos pueden usar decenas o incluso cientos de métodos y enfoques de ataque para romper la línea defensiva del oponente o marcar, mientras que los atletas y equipos menos creativos típicamente dependen de un solo enfoque, por ejemplo, balones largos a las bandas, centros desde la línea de fondo…

Los métodos de entrenamiento del fútbol moderno han continuado evolucionando, y el entrenamiento atlético ha ido cambiando gradualmente hacia el desarrollo profundo de la capacidad cognitiva de los jugadores, la creatividad y su capacidad para leer el juego y resolver problemas.

A medida que la generación anterior de jugadores se retira, la nueva generación ya se ha puesto al día.

Entonces, ¿cómo difieren estos métodos de entrenamiento de los tradicionales? En los videos de entrenamiento, dejar que los jóvenes jugadores jueguen por su cuenta en lugar de hacerles practicar eslalom entre postes, practicar pases y regate todos los días, ¿puede eso realmente mejorar las habilidades futbolísticas? Comencemos esta pieza educativa explorando qué es realmente la creatividad.

¿Qué es la creatividad?

La creatividad en el campo del rendimiento deportivo ha sido estudiada continuamente. La investigación actual ha descubierto que cuando los jugadores en el campo reciben y perciben información del partido, emergen dos patrones de pensamiento cognitivo:

1. Patrón de pensamiento convergente

Se entiende como la cognición de la solución óptima para una situación de juego táctica específica individual, grupal o de equipo. Por ejemplo, después de que un jugador recibe el balón en el campo, identifica la "mejor" opción entre diferentes alternativas, como observar después de recibir en el mediocampo que el mejor curso de acción es girar e inmediatamente jugar hacia adelante, y ejecutar de inmediato.

La capacidad dentro de este patrón cognitivo se llama talento técnico, es decir, la comprensión y ejecución de la técnica en el campo por parte del jugador. En el lenguaje común del fútbol, "este jugador juega de manera muy inteligente".

2. Patrón de pensamiento divergente

Se entiende como la generación de diversas soluciones en situaciones tácticas específicas individuales, grupales y de equipo, donde estas soluciones son sorprendentes, raras y/o innovadoras. Por ejemplo, después de recibir en el mediocampo y enfrentarse a una marca doble de los oponentes, el jugador elige hacer un toque sutil para superar a los rivales, abriendo un espacio significativo.

La capacidad dentro de este patrón cognitivo se llama creatividad técnica, es decir, la capacidad del jugador de producir continuamente nuevas soluciones en el campo. En el lenguaje común del fútbol, va así: "espera… espera… ¡¿QUÉ?!… ¡BRILLANTE!"

Esta clasificación también se alinea con el consenso entre entrenadores, y los entrenadores también tienden a visualizar el logro de un equilibrio ideal entre el comportamiento convergente y el comportamiento divergente (Reilly, 1996; Smith y Cushion, 2006).

En la práctica de mejorar la creatividad, esta también se ha dividido en tres módulos basados en la investigación de Guilford et al. en 1967:

  1. Originalidad: Decisiones técnicas tomadas por el jugador individual sin preparación previa que son únicamente suyas. (Por ejemplo, el entrenador no le ha dicho al jugador qué hacer específicamente después de recibir el balón, pero el jugador, después de pensar por su cuenta, ejecuta una solución.)

  2. Flexibilidad: La capacidad del jugador de aplicar diferentes soluciones a diferentes situaciones. (Extrapolar de un caso a otro, no solo saber cómo recibir y girar de espaldas al arco, sino también ser capaz de anticipar cómo resolver problemas cuando se recibe de lado.)

  3. Fluidez: Diferentes métodos de resolución de problemas dentro de un escenario técnico o de equipo específico. (Por ejemplo, al recibir de espaldas al arco, saber que puedes girar, devolver el balón o usar un movimiento técnico para superar al defensor, etc.)

¿Significa la alta creatividad que la capacidad técnica del jugador es insuficiente? ¿Que le falta disciplina? Todo lo contrario, la investigación de Memmert y Roth (2007) demostró que el talento técnico y la creatividad técnica en realidad van de la mano, por lo que los entrenadores no deben preocuparse de que una fuerte creatividad resulte en una técnica sin estructura.

Entonces, ¿cuándo es el mejor momento para entrenar la creatividad? La investigación de Memmert indica que el período óptimo de desarrollo para la creatividad es de los 7 a los 10 años, y que la creatividad no se desarrolla linealmente sino que se estabiliza después de los 10 años. Los hallazgos de la neurociencia también apoyan estas suposiciones, porque el número absoluto de sinapsis y la densidad sináptica en el cerebro humano alcanzan sus valores máximos durante este rango de edad (Bekhtereva et al., 2001).

¿Cómo entrenar la creatividad?

Esto nos lleva al meollo del asunto: ¿cómo entrenamos la creatividad? O más bien, ¿qué necesita hacer un entrenador para maximizar el potencial creativo de un jugador?

Antes de comparar los métodos de entrenamiento pasados y presentes, debemos establecer una premisa: el entrenamiento científico no significa reducir el tiempo de entrenamiento.

El entrenamiento científico trata de cómo mejorar la eficiencia de convertir el entrenamiento en rendimiento deportivo real, dentro del mayor tiempo de práctica posible.

Sin embargo, en las actividades de "práctica deliberada" (es decir, práctica estructurada altamente relevante que los atletas realizan con el propósito principal de mejorar la capacidad de rendimiento), cuanto más tiempo se dedique, mayor será la posibilidad de adquirir con éxito conocimientos relacionados con la profesión (Ericsson et al., 1993). Así que para convertirse en un atleta excelente, un tiempo de entrenamiento extenso y la acumulación de conocimientos son indispensables.

Lo que a menudo llamamos la "ciencia" en el entrenamiento científico se refleja principalmente en esta pregunta: durante el entrenamiento, ¿quién debería estar en el centro?

Es decir, un sistema centrado en el entrenador vs. un sistema centrado en el jugador. A través de la siguiente tabla, podemos ver las diferencias entre ambos:

Centrado en el entrenadorCentrado en el jugador
Método de enseñanzaInstrucción directaGuiado/basado en la indagación
Autoridad de decisiónDirigido por el entrenadorDirigido por el jugador
RetroalimentaciónCorrección inmediata del entrenadorAutodescubrimiento del jugador + guía del entrenador
Adquisición de habilidadesRepetición de movimientos estandarizadosAutoexploración en contextos de partido
Manejo de erroresCorrección inmediataPermite errores y autoajuste
Objetivo del entrenamientoCompletar movimientos predeterminadosResolver problemas reales

Ciertamente, el enfoque instruccional tradicional centrado en el entrenador es efectivo en algunos deportes que son principalmente orientados a la técnica (halterofilia, gimnasia, saltos, tiro, etc.), porque la práctica fija/continua, junto con la corrección y retroalimentación constantes, puede reducir efectivamente la inestabilidad del rendimiento de un atleta, permitiendo una estabilización rápida y eficiente de sus habilidades (Guadagnoli y Lee, 2004; Shea et al., 1990).

Entrenamiento basado en el juego

Sin embargo, en deportes de equipo altamente complejos (fútbol, baloncesto, rugby, balonmano, hockey, etc.), la opción llamada "correcta" es relativamente dinámica. Por ejemplo, el método de pase cambiará según las diferentes formaciones defensivas que se enfrenten.

Incluso bajo alta presión, el rendimiento puede retroceder a niveles anteriores (Baumeister, 1984), por ejemplo, al enfrentar situaciones de presión alta, los pases pueden volver al nivel relativamente crudo de dos o tres años atrás. Entonces las preguntas del jugador surgen naturalmente: en un entorno tan altamente complejo, ¿cómo exactamente debo ejecutar lo que el entrenador dice que es el método "correcto"? Y si no puedo ejecutarlo, ¿qué debo hacer?

Para el fútbol, el recurso más simple es: patear largo hacia adelante, no es mi problema; pasar hacia atrás en el mediocampo, esperar otro pelotazo largo hacia adelante, no es mi problema; el compañero cabecear, si hay oportunidad entonces gol, si no pues ya está.

Así que para los jugadores, para mejorar la creatividad, deben participar en un extenso entrenamiento abierto y basado en el juego con menor eficiencia de entrenamiento técnico desde una edad temprana, en lugar de centrar la atención en ejercicios de "fundamentos" y ejercicios técnicos. La investigación de Liao y Masters (2002) demuestra que cuantas más reglas se adquieren durante el proceso de aprendizaje, peor es el rendimiento bajo presión.

Sin embargo, este tipo de práctica también enfrenta algunos desafíos. Por ejemplo, si el entrenamiento no puede hacerse sentir más controlado y en cambio permite que la aleatoriedad aumente sin control, la efectividad del entrenamiento se vuelve muy pobre (Edwards y Hodges, 2012). Además, este enfoque puede ser difícil para los aprendices, haciendo que el aprendizaje sea muy laborioso, y es menos eficiente comparado con los métodos de entrenamiento centrados en el entrenador.

Pero debido a la variabilidad inherente en el entorno de rendimiento, los jugadores necesitan poder ajustar rápidamente sus movimientos para adaptarse a las demandas ambientales y de tarea actuales propias del deporte competitivo. Y aumentar la variabilidad en el entrenamiento puede ayudar a los jugadores a evitar intentar repetidamente producir movimientos "correctos" o efectivos (Huang et al., 2007).

Este tipo de entrenamiento también puede resistir la presión psicológica (Hardy et al., 1996; Liao y Masters, 2001; Masters, 1992; Mullen et al., 2007), e incluso la fatiga (Masters et al., 2008; Poolton et al., 2007), así como permitir que los jugadores mantengan la positividad y el compromiso. Así que el proceso de aprendizaje relativamente más lento bien puede valer la pena.

Demostración guiada

Aquí, se pueden comparar dos capturas de pantalla para ilustrar diferentes enfoques de entrenamiento (ambas de imágenes de video reales):

El proceso de entrenamiento del entrenador tradicional es predominantemente dar instrucciones de tipo indicación a los jugadores, haciendo que completen movimientos según los comandos.

El entrenamiento del entrenador juvenil moderno se trata más de plantear preguntas a los jugadores, dejarles pensar por sí mismos sobre cómo es el espacio en el campo, permitiendo que los jugadores descubran y ajusten activamente su propio posicionamiento durante los partidos.

El entrenador tradicional es muy apasionado y lo que enseña también es correcto, pero este enfoque hace que los jugadores se vuelvan excesivamente dependientes de las indicaciones del entrenador y las "respuestas correctas" del entrenador. Cuando los jugadores enfrentan cambios donde la "respuesta correcta no puede aplicarse", se quedan completamente perdidos.

Así que al guiar a los jugadores, los entrenadores idealmente deberían seguir estos puntos:

  1. Al demostrar, no usar instrucciones y comandos excesivamente rígidos, como "debes" o "deberías", para dirigir a los jugadores, a menos que estén aprendiendo una habilidad que nunca han encontrado antes. Al mismo tiempo, después de demostrar, es mejor primero dejar que los jugadores intenten por su cuenta, luego decidir si deben buscar la ayuda del entrenador. Esto previene que los jugadores formen mentalidades fijas, atrapándose en una esquina en lugar de salir.

  2. Después de introducir reglas o durante el proceso de guía basada en restricciones, no centrarse demasiado en la precisión de la ejecución técnica, sino más bien enfatizar si la capacidad perceptiva y reactiva del jugador en diferentes situaciones está mejorando. Al guiar a los jugadores, no usar un lenguaje demasiado explícito para una guía de tipo comando (ej., "pasa el balón allí"). En su lugar, hacerlo más abstracto, dejar que los jugadores mejoren su propio juicio y capacidad de resolución de problemas (ej., "levanta la cabeza, mira dónde está el espacio, pasa el balón al espacio").

  3. Al proporcionar retroalimentación, es mejor dar retroalimentación clara para que los jugadores sepan cuáles de sus acciones son positivas/negativas. Al mismo tiempo, a medida que los niveles de habilidad mejoran continuamente, la retroalimentación debería volverse más clara, más concisa, calidad sobre cantidad. Y asegurarse de dejar que los jugadores decidan tanto como sea posible si aceptar la retroalimentación.

  4. Al diseñar combinaciones de entrenamiento, intentar reflejar los escenarios de partido lo más fielmente posible (alta variabilidad, competición en grupos pequeños), usando esto como método para desarrollar la capacidad reactiva y perceptiva de los jugadores en los partidos. Al mismo tiempo, los escenarios de entrenamiento con altos grados de libertad también pueden impulsar la motivación de los jugadores.

Esperamos que este artículo pueda inspirar a los entrenadores a considerar adoptar un enfoque centrado en el jugador durante el entrenamiento, dando a los jugadores mayor autonomía.

Después de todo, cada deporte comienza con pasión, y como los adultos que los guían, tenemos una obligación aún mayor de asegurar que los niños reciban el entrenamiento más avanzado y científicamente fundamentado posible.

Dejemos que disfruten del deporte mientras mejoran, y se conviertan en mejores personas en el proceso.