El desafío de las 10 libras: por qué los mejores entrenadores hablan menos
Emily Senior, oficial de desarrollo de entrenadores de la FA inglesa, propuso en un podcast un método simple pero muy eficaz: imagina que tienes 10 monedas de una libra en el bolsillo y cada vez que abres la boca durante el entrenamiento gastas una. Cuando se te acaben las 10, el resto del tiempo solo puedes observar.
Si quieres verlo todo, no ves nada
La mayoría de los entrenadores piensa que lo más importante que deben hacer en un entrenamiento es 'enseñar': explicar, demostrar, corregir, dar feedback. Si el jugador se equivoca, paran y corrigen al instante. Si el jugador acierta, lo felicitan de inmediato. Parece que si el entrenador no habla, el entrenamiento no está ocurriendo.
Emily Senior no lo ve así.
Senior es la oficial de desarrollo de entrenadores de la región norte de la FA inglesa (The FA), y se encarga de la captación, formación y apoyo de entrenadores desde Yorkshire hasta el extremo noreste de Inglaterra. Antes de eso ha entrenado en la base, en centros privados de fútbol y en todas las categorías de las ligas femeninas, desde clases multi-habilidades para niños de 18 meses hasta la liga nacional femenina adulta.
En el podcast Coach Cast de la FA inglesa habló de un tema que muchos entrenadores ignoran: la observación.
Dijo una frase que me dejó una impresión muy fuerte:
'Realmente creo que la observación es una de las habilidades más importantes del entrenador. Si no observamos a los jugadores, si no encontramos el momento correcto para observar, ninguna de nuestras otras habilidades como entrenadores sirve.'
Y luego añadió otra aún más cruda:
'Si quieres verlo todo, no ves nada.'
¿Qué estás mirando?
Senior dice que el primer paso de la observación no es 'mirar con más atención', sino saber qué vas a mirar antes de salir a la cancha.
'Tienes que saber qué estás buscando. Una vez que lo tienes claro, puedes mirar desde una perspectiva positiva, intervenir en el momento correcto y felicitar en el momento correcto. Todas esas habilidades del entrenador se construyen sobre la base de la observación.'
Esto suena a obviedad, pero piénsalo bien: la última vez que dirigiste un entrenamiento, ¿saliste a la cancha con un objetivo de observación claro? ¿O más bien llegaste al campo y mirabas donde aparecieran los problemas?
Muchos entrenadores tienen planes de entrenamiento que detallan el tema técnico del día, la organización de las actividades y el montaje del campo, pero no escriben 'qué voy a observar hoy'.
La recomendación de Senior es: cuando hagas el plan de entrenamiento, incluye los objetivos de observación por escrito.
Por ejemplo, hoy se trabaja el giro. Tus tres puntos clave como entrenador podrían ser: la orientación corporal antes de recibir, la parte del pie con la que se toca el balón al girar, y la aceleración después del giro. Entonces, cuando observes desde la banda, solo miras esas tres cosas. No todo, solo esas tres.
'Escríbelo en tu libreta. Puede que otras cosas te llamen la atención, como un pase muy malo o dos niños peleándose. Pero recuérdate: hoy solo me fijo en el giro.'
El desafío de las 10 libras
Esta es la herramienta más práctica de toda la entrevista.
Senior dice que antes también le costaba mucho hablar poco. Era de ese tipo de entrenadoras llenas de energía, que querían dar feedback al jugador sin parar. Hasta que empezó a usar un método:
'Imagina que tienes 10 monedas de una libra en el bolsillo. Cada vez que abres la boca, ya sea para corregir, para felicitar o solo para decir algo en voz alta, gastas una moneda. Cuando se te acaben las 10, el resto del tiempo solo puedes observar.'
'Si en los primeros 20 minutos ya gastaste las 10, los 40 minutos siguientes solo puedes mirar. Pero lo curioso es que en ese periodo de pura observación te das cuenta de más cosas.'
¿Por qué funciona este método? Porque entrena dos capacidades al mismo tiempo:
Primero, tu capacidad de observación mejora, porque te ves obligado a pasar más tiempo mirando en lugar de hablando.
Segundo, cada vez que abres la boca tiene más calidad, porque solo tienes 10 oportunidades, así que antes de hablar te lo piensas dos veces: ¿vale la pena gastar una moneda en esto?
Senior dice que este método cambió por completo su comportamiento como entrenadora. Antes sentía que si no hablaba no estaba enseñando, ahora sabe que cuando no habla es justo cuando realmente está aprendiendo. Aprendiendo el estado de los jugadores, aprendiendo sus patrones de decisión, aprendiendo cuál es el momento correcto para intervenir.
La regla de las tres veces: no salgas corriendo en cuanto lo veas una vez
Senior también mencionó un principio que se usa junto con el desafío de las 10 libras: no corrijas inmediatamente en cuanto veas a un jugador cometer un error una vez.
'La primera vez puede ser casualidad. La segunda vez puede ser coincidencia. La tercera vez ya es un patrón, ahora sí se puede intervenir.'
La lógica de esta 'regla de las tres veces' es sencilla: si ves que el jugador toca el balón demasiado lejos al girar, la primera reacción es correr a corregirlo. Pero quizás la siguiente vez él mismo lo ajusta. Al correr a corregir, resolviste un problema que él mismo iba a resolver. No solo desperdiciaste una 'moneda', también le quitaste la oportunidad de corregirse solo.
Espera a la tercera vez. Si comete el mismo problema tres veces seguidas, eso sí significa que necesita ayuda. Intervenir ahora, eso sí tiene valor.
Dónde te pares decide qué puedes ver
Senior habla de un tema muy práctico pero al que pocos entrenadores le prestan atención seria: ¿dónde te paras durante el entrenamiento?
'No existe una posición que sea siempre correcta. Deberías decidir dónde pararte en función de lo que quieres observar.'
Puso varios ejemplos:
Si estás trabajando el juego de espaldas del delantero centro y los desmarques de los compañeros, deberías pararte en el medio del campo, así puedes ver cuánto espacio hay delante del delantero y el timing de los desmarques de los compañeros.
Si trabajas con niños de categorías inferiores y lo que necesitas observar es el nivel de participación de todo el grupo, deberías retroceder hacia la banda o detrás del campo, así puedes ver a todos.
Si es día de partido, estás limitado por la posición del área técnica, pero puedes pensar: ¿hay alguien que pueda mirar desde arriba para ayudarte? ¿Hay alguien que pueda ver los ángulos que tú no puedes ver?
'Si no tienes claro qué quieres mirar ni desde qué ángulo, tu observación va a ser muy ineficiente.'
Día de partido: cierra la boca y saca el cuaderno
Cuando Senior habla de la observación en días de partido, dice algo muy concreto:
'En día de partido no podemos gritarle al jugador en cuanto vemos algo. Tenemos que quedárnoslo en la cabeza, quizás tomar una nota, y luego hablar con el jugador en el descanso o después del partido.'
'En día de partido hay demasiadas distracciones, demasiadas cosas que pueden sacarte de aquello en lo que deberías estar enfocado. Por eso es aún más importante planificar de antemano qué vas a observar durante el partido.'
Uno de sus puntos clave es: lo que observas en día de partido debe estar directamente relacionado con lo que entrenaste durante la semana.
'No introduzcas ningún punto de enseñanza nuevo en día de partido. Todo lo que digas en día de partido debe ser algo que ya se trabajó en el entrenamiento. Lo que observas en el partido es si los jugadores están aplicando lo del entrenamiento.'
Si en el entrenamiento trabajaste la orientación corporal en el pressing, en día de partido observas la orientación corporal. No la calidad del pase, no los desmarques, solo la orientación corporal.
Observar no es para buscar errores, es para encontrar el momento correcto de intervenir
Senior contó un caso real suyo. Cuando entrenaba en el equipo femenino del Bradford City, se fijó en una mediocampista excelente, muy creativa con balón y con muy buenas decisiones, pero cuyo repliegue sin balón no era lo bastante activo.
No le gritó 'vuelve a defender' durante el partido. Esperó al siguiente entrenamiento, encontró a la jugadora antes del partido, habló con ella tranquilamente unos minutos, le explicó la importancia del repliegue y le dio dos pequeñas sugerencias para que el repliegue le resultara más fácil.
'En la segunda mitad de la temporada, su repliegue pasó a ser uno de los mejores del equipo. Más tarde me dijo que no podía creer que una sola conversación cambiara tanto.'
La clave de esta historia no está en lo que se dijo en esa conversación, sino en que Senior observó durante el tiempo suficiente, esperó al momento correcto y, con la forma correcta, le dijo lo correcto a la persona correcta.
Si la primera vez que vio un repliegue poco activo se hubiese puesto a gritar, ¿el efecto habría sido el mismo? Casi con total seguridad no.
Lo más difícil para un entrenador no es enseñar, es aguantarse las ganas de enseñar
Ya hemos escrito muchos artículos sobre el comportamiento del entrenador. 'Hablar menos y mirar más', esas cuatro palabras las hemos repetido infinidad de veces, pero la mayoría de los entrenadores, cuando pisan la cancha, no logran aguantarse.
El desafío de las 10 libras de Senior ofrece una herramienta muy concreta que puedes empezar a usar hoy mismo. No es un 'habla menos' abstracto, es algo específico: 'hoy solo puedes hablar 10 veces'.
En el próximo entrenamiento, pruébalo. 10 monedas. Cada vez que abras la boca, gastas una.
Te vas a dar cuenta de dos cosas:
Primero, tus 10 monedas se gastan más rápido de lo que imaginas.
Segundo, en el periodo después de que se acaban las monedas, en ese periodo de pura observación, te vas a dar cuenta de cosas que antes nunca habías notado.
Quizás un niño que ya perdió el interés en una esquina, mientras tú antes estabas ocupado corrigiendo el movimiento de otro niño. Quizás un niño que tomó una decisión muy inteligente, mientras tú antes estabas mirando al otro lado.
Esas cosas solo se ven cuando cierras la boca.
Este artículo se basa en una entrevista del podcast Coach Cast de la FA inglesa. Emily Senior es oficial de desarrollo de entrenadores de la región norte de la FA inglesa y cuenta con experiencia entrenando desde la base hasta la liga nacional femenina.